¡ES LA DEMOCRACIA…! por j.a.gonzález

Juán Alfredo González es el Secretario General de CTA-Corrientes

Los pueblos de Chile y Bolivia sufren un reciclaje fascista del Terrorismo de Estado. Chile con un gobierno, ejemplo de la continuidad exitosa del golpismo cívico militar genocida de los setenta. Donde la supuesta recuperación de la Democracia fue condicionada por la Dictadura, con una constitución “concertada” con todas las fuerzas políticas; que, garantizó la continuidad del poder político, económico y militar del neoliberalismo colonial estructurado por la dictadura, incluido el propio general Pinochet como senador vitalicio. Es el mayor ejemplo de la “democratización latinoamericana” pos dictaduras cívicos militares de los años 70, restringidas al dominio del republicanismo oligárquico, político y financiero del asumido, “gendarme del mundo”: los EEUU.

En Bolivia, con un gobierno de facto, cívico militar, que dio el golpe de Estado al gobierno de mayor desarrollo democrático de América. Con una Reforma Constitucional producto de un proceso constituyente democrático que institucionalizó la plurinacionalidad y la interculturalidad en el país. Con un presidente indígena electo mayoritariamente por la ciudadanía plurinacional de Bolivia. Con un proceso de descolonización desde el gobierno, cuyos objetivos estratégicos están definidos en el Preámbulo de su Constitución: “Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal. Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, que integra y articula los propósitos de avanzar hacia una Bolivia democrática, productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos”.

Analizar el avance de estos objetivos en términos del Estado unitario plurinacional nos dará la respuesta del reciclaje más violento y tradicional del golpismo conducido por la inteligencia de Estado norteamericano. La resistencia al proceso de transformación democrática fue desde el inicio, sostenida en la denominada “media luna” del oriente boliviano compuesto por tres Departamentos Pando, Beni y Santa Cruz (la más importante). Esta medialuna sostiene su identidad política con “el Estado colonial, republicano y neoliberal”  que la Constitución dice haber dejado en el pasado. Además, es la región, principalmente Santa Cruz rica en Gas y petróleo. Tanto es su rechazo a la plurinacionalidad, que durante la constitución generaron un movimiento separatista planteando la secesión.

El gobierno del Estado plurinacional de Bolivia, avanzo en cuanto a la nacionalización política, manteniendo la estructura del sistema económico basada en la matriz extractivista de sus recursos naturales. Matriz productiva que resulta el basamento de su economía desarrollista. Riqueza que explica toda su historia desde la conquista y la colonización, de saqueo imperialista, cuya clase dominante es inseparable de los mandos militares. Bolivia fue estructurada desde la colonización con el objetivo de la explotación de sus recursos y del trabajo esclavo, en las minas de Plata de Potosí en el inicio; del Gas y Petróleo después; y ahora, del Litio, teniendo la mayor reserva de este recurso fundamental para el desarrollo tecnológico.

Chile y Bolivia son testimonios vivos, sufrientes, de la crisis Cultural, de carácter civilizatoria “occidental y cristiana”. Que, la “modernidad neoliberal” del “imperio capitalista del  norte”, nos esta llevando a una profunda crisis sistémica, en estado terminal. Ambos países Latinoamericanos cuentan con los mejores resultados económicos del sistema. Con los mejores índices de crecimiento económico y baja inflación. Pero, con procesos políticos inversos que expresan la disputa política histórica entre lo que podríamos denominar republicanismo oligárquico, impuesto y conducido por EEUU y el republicanismo democrático Latinoamericano. De aquí, que lss convulsiones sociales contra el régimen neoliberal chileno; y, la reacción boliviana contra el golpe,  no tienen que ver con los resultados económicos de ambos países.

Chile, ejemplo del sistema republicano oligárquico, concentrador y acumulador de riqueza, generador permanente de desigualdades sociales, del neoliberalismo explotador. Bolivia, ejemplo de un republicanismo democrático, distribucionista; de importante desarrollo interno, de mayor igualdad y baja de la pobreza. Lo que no hay dudas, por sus propios índices económicos, de que la crisis en ambos gobiernos no es producto de una crisis económica ni financiera, sino profundamente política.

La frase “Es la economía… estúpido” se hizo famosa en el mundo a partir de las elecciones presidenciales en Estados Unidos del año 1992. El republicano George Bush (padre) era considerado uno de los políticos más exitosos de  la historia, tenía un 90% de popularidad en su país, debido a su política exterior, triunfante en la Guerra Fría y en la Guerra del Golfo, de las que se ufanaba con soberana soberbia al expresar que a partir de entonces, nacía “un nuevo orden mundial”. James Carville, estratega de la campaña electoral del demócrata Bill Clinton, convenció a este, que debía enfocarse sobre las cuestiones de la vida cotidiana de los ciudadanos y sus necesidades más inmediatas. Así, con este eslogan logró la victoria de la que pocos creían.

En realidad, aquella situación interna norteamericana como la actual crisis de nuestra región sudamericana, es totalmente política; porque, toda economía es consecuencia de decisiones y ejecuciones políticas. Y la crisis política que genera el neoliberalismo nos hace vivir en crisis “económica permanente”, tanto a los pueblos que sufrimos la acción directa del imperialismo, como también los propios pueblos del imperio que deben soportar los ajustes sociales por los excesivos gastos del armamentismo, de la guerra. Los movimientos sociales del continente venimos sosteniendo que estamos ante una profunda crisis sistémica, civilizatoria. Estamos ante una crisis política terminal de la “civilización occidental y cristiana”; provocada por la “modernización neoliberal” del republicanismo oligárquico norteamericano, disfrazada de democracia.

Es la Democracia, … . 

Discutir, si en Bolivia hubo “Golpe de Estado”. O, las acciones militares y policiales de terrorismo de Estado ordenado por los gobierno de: Piñera declarando la guerra interna contra miles y miles de chilenos movilizados pidiendo por una nueva Constitución democrática; o de la autoproclamada Añez en Bolivia, que la hizo invocando una suerte de guerra Santa, de la Biblia contra la Pachamama, quemando wiphalas, reprimiendo, secuestrando, torturando y matando. O tratar de entender, como en Brasil se soporta las conductas machistas, fascistas racistas, del gobierno de Bolsonaro de Brasil, surgido de elecciones con proscripciones, encarcelando a Lula (quien hubiera sido presidente) claro ejemplo del exitoso accionar golpista del Lawfere; como también, en Argentina, logrando gobernar por cuatro años el republicanismo antidemocrático, conducido por el Clan Macri. Gobernando con una escandalosa persecución política, del Lawfere asociada a la acción mediática; que, a pesar de dejarnos con los peores índices económicos y financieros, de pobreza e indigencia, logró que votaran por su reelección un 40% (¿?). Toda esta realidad solo corrobora la degradación moral de la crisis política.

¿Cómo provocar el debate político de fondo? Sin caer en la discusión de quienes banalizan la realidad social degradando la política. Como evitar, la discusión carente de valoración ética, la ignorancia sostenida por la desinformación y la manipulación. Tal vez, sea riesgoso hacer el planteo de, “Es la Democracia, estúpido”. Pero, vale correr el riesgo, provocando a la militancia, reflexionar y debatir sobre nuestra propia crisis política. Porque, asumir la crisis política de la Democracia, involucra a todas, todos y todes; no solo a los que deambulan por las instituciones del Estado, sino fundamentalmente por quienes asumimos responsabilidades en nuestras propias organizaciones políticas, sociales, económicas, por lo tanto, culturales.

Republicanismo histórico vs Democracia

La burguesía liberal triunfante en la revolución norteamericana, creó la Democracia burguesa, reduciendo la Democracia a un sistema electoral con el objeto de garantizar el dominio republicano burgués en la Unión de los trece Estados independizados de la monarquía constitucional inglesa. Los EEUU constituyen una república basada en el republicanismo histórico, fundado en la conexión inseparable entre libertad y propiedad. Cuyo origen fue definidamente oligárquico.

La disputa política histórica contra el republicanismo oligárquico dio nacimiento a la Democracia. Originado en el oriente del mediterráneo antiguo, más precisamente en Atenas, donde posterior al 461 antes de nuestra era, triunfó el programa democrático revolucionario del mundo clásico, estableciéndose: la redistribución de la tierra; la supresión de la esclavitud por deudas (todo ciudadano ateniense es libre); y el sufragio universal acompañado de remuneración suficiente para los cargos públicos electos (cualquier ciudadano podía acceder a cargos públicos, aún los pobres).

Para muchos, la Democracia significa gobierno del pueblo. Pero, para los griegos, como Aristóteles, significaba “gobierno de los pobres”. Ya que los pobres son mayoría en los pueblos y con la abolición de la esclavitud, todos los pobres libres fueron incorporados al derecho político ciudadano. Liberación lograda por la extensión de la libertad republicana, a partir de la distribución de la tierra a la clase trabajadora pobre. En este sentido, más preciso fue el historiador griego Plutarco, sosteniendo que el término demos deriva de dos palabras: demiurgos (artesanos) y geomoros (campesinos).

Relata Plutarco que la disputa de poderes, generó la Unidad de los artesanos con los campesinos contra los intereses autoritarios de la aristocracia. Esta unidad de artesanos y campesinos se denominó “demos”. Podemos acordar entonces, que democracia significaría, en realidad “gobierno de los artesanos y los campesinos”; en definitiva, la Democracia resulta ser “gobierno de los trabajadores”

Reconocidas estas dos tradiciones republicanas, la oligárquica y la democrática. Es clara la definición política del republicanismo burgués orientado, por concepción del origen liberal, hacia el republicanismo oligárquico. En cambio, las revoluciones independentistas latinoamericanas, son claramente herederas de la revolución republicana democrática francesa, expresada en la consigna Libertad, Igualdad y Fraternidad. Donde la identidad del sujeto democrático está contenida en la Fraternidad. La hermandad, en cuanto hijos de la misma madre, resulta la identidad filosófica de los pueblos originarios de América latina, al menos de nuestra región.

En nuestro tiempo, de grandes movimientos emancipatorios femeninos, es importante resaltar que en el tiempo de la revolución democrática griega, fue Aspasia, una dirigente política “de los pobres libres”, quien introdujo en la política republicana, por primera vez, la metáfora de la fraternidad democrática al plantear que todos somos iguales, hijos de una misma madre.

Y fue Robespierre quien la expresó claramente en 1790, ante la Asamblea Nacional durante la revolución francesa, de esta manera: “Nosotros y los nuestros, todos hermanos nacidos de una sola madre, no creemos que seamos esclavos ni amos unos de otros, sino que la igualdad de nacimiento según naturaleza nos fuerza a buscar una igualdad política según ley, y a no ceder entre nosotros ante ninguna otra cosa sino ante la opinión de la virtud y de la sensatez”.

Partamos, para entender este proceso, de la revolución independentista desde las “provincias unidas del Río de la Plata”. Desde la Revolución de Mayo de 1810 en Buenos Aires, hubo dos procesos constituyentes, un oligárquico y otro democrático.

La identidad revolucionaria democrática de los  latinoamericanos de nuestra región del Sur, luchadores por la independencia, están referenciados en Moreno, Castelli, Bolívar, San Martin y Artígas. Quienes, principalmente los dos últimos mencionados, sostenían que cada pueblo debía gobernarse por sí mismo, definiendo a sus ejércitos libertadores, protectores de los pueblos libres. Importante definición, sobre todo, por el reconocimiento del derecho de los pueblos indígenas a ser libres y soberanos.

El mayor testimonio del republicanismo democrático fue el proceso constituyente de la Liga de los pueblos libres liderado por Artigas. Que en 1815, declararon la independencia de todo poder extranjero, de las seis provincias que conformaban la Liga; definieron como sistema político la “soberanía particular de los pueblos”, es decir republicano democrático federal; y, la distribución de la tierra, con un Reglamento que establecía la independencia económica, principio fundamental de la Democracia, para ser libres y soberanos.

Los pueblos guaraní misioneros, gobernados por el Comandante General Andresito, fueron quienes cumplieron con todas las resoluciones del Congreso de los Pueblos Libres realizado en 1815. El proyecto revolucionario democrático fue aplicado en su totalidad por los pueblos guaraní misioneros; quienes ejercían la Soberanía política con los Cabildos indígenas, un cuerpo colegiado totalmente democrático. Y la Soberanía económica, a través de su sistema de “Comunidad de Bienes”, donde la propiedad de la tierra y la producción eran comunitarias.

El otro proceso, él oligárquico, fue el Congreso de Tucumán realizado en 1816, donde representantes de los Cabildos municipales de las capitales de las provincias, sin la participación de la Liga, declararon la independencia; pero, no pudieron acordar el sistema de gobierno, ya que, hubo dos propuestas: Belgrano propuso, monarquía constitucional Inca con capital en Cuzco y Anchorena, representante porteño, propuso, monarquía borbónica con capital en Buenos Aires. Se dividió el Congreso sin poder resolver.

La Liga de los Pueblos Libres fue derrotada militarmente. Las milicias de los Pueblos Libres debieron enfrentar a los ejércitos “monárquicos” del imperio portugués, español y de los porteños. La derrota de los revolucionarios democráticos, significo el triunfo de la burguesía latinoamericana, de impronta aristocrática colonial. Identidad, totalmente funcional al republicanismo burgués triunfante en las revoluciones norteamericanas y francesa. Es importante resaltar que la burguesía argentina, principalmente, la de Buenos Aires, se identificó con la burguesía europea, la francesa. Pero, la identidad  revolucionaria democrática de la soberanía popular ejercida en las comunidades, está viva en la lucha de clases y de liberación de los pueblos, en la convivencia social comunitaria de fuerte identidad campesina indígena.

Republicanismo antidemocrático

La gran dificultad a superar en esta disputa cultural es la institucionalidad del republicanismo antidemocrático norteamericano que disocia la universalidad de los derechos, desconectando la libertad y propiedad, lo cual genera la conflictividad política social en los procesos democráticos, en cuanto a la distribución de la tierra, la capacidad material de ser libres en términos comunitarios. Ya que los derechos son de universalidad individual pero el ejercicio universal de los derechos son colectivos, comunitarios, de los pueblos.

Resulta fácil de entender el significado del republicanismo antidemocrático norteamericano expresado por Alexander Hamilton, el verdadero arquitecto institucional de los EEUU, en su definición: “Todas las comunidades se dividen entre los pocos y los muchos. Los primeros son ricos y de buena cuna; los otros, el grueso del pueblo […]. El pueblo es turbulento y mudadizo; raras veces juzga o toma decisiones correctamente. Por lo tanto, conviene dar a la primera clase un papel superior y permanente en el gobierno”; De esta manera, inventaronel sistema democrático burgués, claramente identificado y sustentado en el republicano oligárquico.

También Jefferson, el referente de los partidarios demócratas en la revolución norteamericana. Quien, aunque compartía la idea republicana de libertad, expresaba contradicciones, no menores, con la idea democrática de Robespierre en cuanto a la universalización de la libertad. De que sean incorporados los pobres a la República con la universalización de la capacidad material de toda la ciudadanía para vivir. Pero, demuestra un desconocimiento del sentido de desposesión  generada por el liberalismo burgués, en ofensiva permanente con el objetivo de la apropiación de riqueza. De conducta insensible, negadora inclusive, de la desposesión de los indígenas americanos; y, reforzada, mucho más, por ser Jefferson, en aquel entonces, propietario de 187 esclavos. Los partidarios de Jefferson sostuvieron la base social republicana norteamericana, limitando la universalización a la pequeña burguesía, de propiedad agraria individual.

EEUU una República No democrática

Todo lo desarrollado hasta aquí es determinante para definir que EEUU es una República No Democrática. Por su clara y reconocida identidad imperialista, intervencionista en Estados soberanos, es en realidad una república antidemocrática, violentando la autodeterminación de los pueblos.

Todo el mundo sabe, pero principalmente nosotros, los latinoamericanos, que EEUU fue y sigue siendo el conspirador político, económico y militar contra gobierno que expresa proyecto de soberanía en nuestros Estados latinoamericanos, principalmente, aquellos que cuentan en sus territorios con riquezas, en recursos naturales. Con un despliegue de servicios de inteligencia, antes en las fuerzas armadas y de seguridad; ahora, además, con centralidad en el poder judicial. Estrategia política, judicial mediática, conocida como Lawfere.

En los golpes de Estado de la década de los 70-80, iniciada con la de Pinochet asesinando al entonces presidente de Chile Salvador Allende. Siguiendo con la genocida  Dictadura cívico militar de la Argentina con 30.000 desaparecidos que dimensionan el barbarismo, más que político, humano de este tiempo que significó el objetivo de imponer el neoliberalismo en nuestros países. El archivo de la “Operación Cóndor” encontrado en el Paraguay demuestra lo irrefutable de la existencia de una estrategia conjunta, con idéntica metodología y ejecución, de las dictaduras en nuestra región, elaborada y planificada por los EEUU, formados en su Escuela de las Américas.

Ambas Dictaduras, de Chile y Argentina, fueron ejemplo desde sus inicios, del objetivo de aplicación del proyecto económico financiero neoliberal,  ejecutado por los conocidos “Chicagos Boys”. Proyecto claramente de colonización de los países violentados en sus procesos democráticos.

La dictadura cívico militar en Argentina, está claramente definida que la acción genocida militar fue para aplicar un Plan económico financiero neoliberal, expresado en toda su concepción, contenidos y objetivos por su Ministro de Economía (cinco años) José Martínez de Hoz; y su continuidad, el ministro de la segunda etapa neoliberal, Domingo Cavallo, responsable de la ilegal, ilegítima e inmoral estatización de la Deuda externa privada. Plan, cuyo objetivo fue y sigue siendo la apropiación de riqueza de grupos empresariales que aumentaron su riqueza producto de la violación sistemática de la Constitución nacional y por la acción del terrorismo de Estado; donde, probablemente la mayor expresión del empresariado corrupto asociado a la Dictadura, fue y sigue siendo, el Clan Macri; que, de 7 empresas pasaron a tener 46 al finalizar la Dictadura. Y es el presidente con mayores cuentas OFF Shore del mundo.

Sería necesario, imprescindible, para la reconstrucción democrática; Asumir institucionalmente en nuestros países y en la ONU, que el sistema político es Republicano No democrático; y, rechazar todo intervencionismo de EEUU en  nuestros países. Tanto, que debe ser repudiable sancionado por la ONU. Acción internacional de urgencia y ahora, dado que, acaba de amenazar el secretario de Estado, Mike Pompeo, “EEUU ANUNCIA INTERVENIR EN BOLIVIA, CHILE Y COLOMBIA PARA FRENAR “LA SUBLEVACIÓN POPULAR“; expresando la absurda auto-calificación señalar que su país representa el “mayor ejemplo de democracia en la historia del mundo”.  

Contradicción republicana en la institucionalidad democrática          

El republicanismo democrático, pretende universalizar la libertad republicana a todos los excluidos, de la capacidad material para vivir, realizado por el republicanismo oligárquico. El ejercicio democrático exige la previa inclusión social. Entendiendo a la inclusión como liberación de los pobres. Por ello, los pobres que luchan por su emancipación son los trabajadores, las mujeres, los jóvenes; lo cual nos permite entender la nueva dimensión de la esclavitud moderna. Pero, fundamentalmente, revalorizar a la Democracia como “gobierno de los Trabajadores” y recuperación del Estado de Derecho..

De aquí que, nuestra institucionalidad democrática se relaciona con la Tierra, el Trabajo, el ingreso – consumo. Y con ello, estamos hablando de economía. Vemos cómo se van transformando estas relaciones en cuanto a la organización social bajo dominio de la clase burguesa oligarca, desposeedora

Ya Robespierre, en su planteo revolucionario, advirtió sobre el avance de una “economía política tiránica” desposesora, proponiendo un programa democrático de “economía política popular”, capaz de garantizar el derecho de existencia de los desposeídos. Define entonces, este derecho fundamental, a la existencia.

Thomas Paine, un inglés revolucionario, partícipe de la revolución norteamericana y de la francesa, las cuales defendía sosteniendo la posibilidad de un republicanismo liberal democrático. Pitt y Washington lo consideraron enemigo por ser demócrata; y Robespierre, lo detuvo por oponerse a su proceso de imposición revolucionaria popular. Dos años después de ser liberado,  escribió la Justicia Agraria  1796, donde da cuenta de la contradicción entre el liberalismo propietario y la democracia de liberación de los pobres.

Propone, entonces, la necesidad de crear un “fondo nacional” mediante impuestos a la propiedad privada de las tierras, considerando justo dar una pensión vitalicia para “toda persona actualmente viva” (mayor de cincuenta años) de “10 libras esterlinas anuales”; expresando que, “El cultivo es, como mínimo, uno de los mayores adelantos naturales que el ingenio humano ha producido. Ha proporcionado a la tierra un valor diez veces mayor al que tenía al ser creada. Pero el monopolio terrateniente que surgió con él ha producido el mayor de los males. Ha desposeído de su herencia natural a más de la mitad de los habitantes de cada nación, y sin proporcionarles, como debería haberse hecho, una indemnización por tal pérdida, razón por la que ha creado un tipo de pobreza y de desdicha que antes no existía. Al defender a las personas así desposeídas, es un derecho, no caridad, aquello por lo que estoy abogando”. 

Este sería el primer antecedente de lo que hoy se conoce como Renta Básica, universal, que garantice el derecho de existencia. Asumiendo la concepción liberal de la propiedad y de la producción. Pero, estas dos cuestiones resultan contradictorios y prácticamente, insalvables. La avidez de las oligarquías, económicas financieras, en el productivismo y consumismo sin límites se expresa en el avance arrollador de la llamada “globalización”, que no es otra cosa que un nuevo proceso gigantesco y acelerado de desposesión a escala mundial. De desposesión de los derechos sociales conquistados por generaciones de trabajadores en el mundo entero. Que en América Latina significa una nueva desposesión de los desposeídos históricos.

De desposesión neocolonial, de apropiación privada del agua, de los combustibles fósiles, de los bosques y de la Pachamama, de la madre naturaleza. De nuestra existencia, hasta la inexistencia.

El Golpe de Estado en Bolivia, perpetrado por un grupo de sediciosos, identificados con un fascismo religioso, racista y machista. Tanto que, nos remite a los tiempos de la conquista, de la espada y la cruz.  Desde el inicio de aquella conquista, la corona de Castilla, reina católica, invocó los Derechos de propiedad por Donación Pontificia y por Derecho de Conquista, fundamentado en la Justa Guerra. Fundamento surgido de las concepciones religiosas de aquellos tiempos, siempre actualizada, que considera justa la lucha emprendida contra los infieles; y, por lo cual, sostenían el derecho de ejercer el poder temporal sobre ellos y sus bienes.

Con esta cultura europea, occidental y cristiana, avanzaron en la dominación continental. Primero considerando “infieles” a los pueblos originarios, a los que llamaron indios, por su creencia de haber llegado a la India. Pero, mal pudieron considerar “guerra santa” a su invasión conquistadora contra pueblos que desconocían por completo el dogma cristiano y que además, por su propia cultura, carecían y aún, carecen de concepción “propietaria” sobre la naturaleza (hábitat – territorio).

Debemos destacar, que la asociación política del poder temporal religioso, contradice los principios y valores del cristianismo; que tienen su clara expresión democrática en la “opción por los pobres” y la posterior reacción de la teología de la liberación en la rebelión tercermundista. No obstante,  los reyes católicos, impusieron con genocidio la conquista de las nuevas tierras “descubiertas”, fundamentada en los derechos de dominio sobre las “Indias”, otorgado por el Papa Alejandro VI, en las bulas del 3 y 4 de mayo de 1493.    

La diferencia de aquel proceso con el actual, es la identidad de los “conquistadores modernos”, sujetos que no son del otrora imperialismo europeo español, del catolicismo inquisidor; sino que ahora son del imperio “republicano burgués” norteamericano, basado en el “progresismo individual” del neoliberalismo. Siendo EEUU heredero cultural y “civilizatorio occidental” del imperio “protestante” inglés. Basado en que Dios puso la naturaleza al servicio del Hombre, para el goce exclusivo de los fieles, de sus riquezas.

No se trata de un hecho simbólico el planteo fundamentalista de reemplazar la Pachamama, representada por la Whipala, por la Biblia evangélica. La wiphala es más que una bandera, es la representación de la filosofía de los pueblos andinos, simboliza la cosmovisión de los pueblos originarios de Nuestra América, donde el ser humano es parte de la naturaleza, por lo cual todos somos iguales, hijos de una misma madre, la Madre Tierra (La Pachamama), coincidente con la metáfora de la fraternidad expresada por Robespierre.

La Tierra significa la integralidad de los bienes de la naturaleza. Expresa la producción y reproducción de la vida, de la totalidad, incluido los seres humanos. Todos tenemos claro que la lucha en nuestros pueblos es por la “propiedad” de la Tierra, de los recursos, de la riqueza.

En Bolivia, durante la primera conquista sufrió el genocidio por la explotación de sus ricas minas de Plata de Potosí; allí, los pueblos fueron esclavizados para su saqueo. Luego, sufrió la acción conquistadora, ya norteamericana por su petróleo y el gas; ahora, en la tercera ofensiva neoliberal impuesta por EEUU vienen por el nuevo oro blanco, el Litio.

Comunidad organizada. Ejercicio de la soberanía popular

Recién se vuelve a encarar el objetivo de institucionalizar la democracia en el proceso constituyente democrático de la Reforma del 49. El proyecto de transformación Popular en la República Argentina,  definido por la Constitución nacional del 49, sostenía la idea constituyente de Comunidad Organizada. Ella, definía que el pueblo aislado, atomizado, no existe. Sólo existe el pueblo organizado y como tal, éste se transforma en factor concurrente en los aparatos del Estado, que le son inherentes a cada organización libre del pueblo. Sostenía que el poder procede del pueblo. El poder no procede del gobierno ni del Estado.

Durante el proceso constituyente del 49 se realizó un Congreso filosófico, en la ciudad de Mendoza, donde el tema principal a definir en las ponencias fue sobre la Soberanía popular, ¿cómo se ejerce la Soberanía popular?. Fue allí que el entonces, presidente Juan Domingo Perón presentó su proyecto político estratégico, la Comunidad Organizada.

“Nosotros tenemos medianamente organizado el Estado; pero, para consolidar un proyecto se debe avanzar en la Comunidad Organizada” sostuvo Perón en el Congreso filosófico. Y luego, sostenía como definición de la construcción Comunitaria, “al pueblo libremente organizado” y ratificada la centralidad del trabajo en su construcción. La dificultad esta expresada en la relación del pueblo político con el pueblo social en el ejercicio de la soberanía.

La Constitución de 1949 introduce tres cuestiones fundamentales en cuanto a la construcción democrática: la soberanía popular, la independencia económica y el trabajo; bases del desarrollo y de la dignificación humana.  En ella, se define el objetivo de la soberanía económica sin la cual no hay soberanía política. Resulta fundamental la propiedad del pueblo sobre los Bienes Naturales para su desarrollo y la importante definición de la función social de la Tierra.

La constitución del 49 retoma el proceso constituyente de los Pueblos Libres, desde la identidad de la soberanía popular, la soberanía económica, soberanía de los bienes naturales, la función social de la Tierra (base conceptual de la Reforma Agraria). Pero fundamentalmente, la relación de proyecto comunitario como ejercicio de la soberanía del pueblo social. Existe una identidad en la idea de la convivencia democrática comunitaria con la de los pueblos guaraníes de las misiones.

Comunidad organizada. Ejercicio de la soberanía popular

La Argentina se encuentra ante un gran desafío, el de la recuperación del Estado de derecho, con un proceso de democratización profunda, integral. Luego de cuatro años de violencia institucional del gobierno de Macri, los pueblos de nuestra región vuelve a mirarnos como alternativa de salida de nuestra crisis. Con el golpe en Bolivia y la pérdida electoral del progresismo uruguayo, estamos solos, rodeados. No será fácil, pero la identidad del gobierno entrante, es el peronismo.  Cuya cultura corresponde a la soberanía popular. Vueltos al gobierno, representan la vuelta a una experiencia institucional democrática que fue plasmada en la constituyente de 1949.

El proyecto de transformación Popular en la República Argentina,  definido por la Constitución nacional del 49, sostenía la idea del ejercicio de la soberanía popular a través de la Comunidad Organizada. Sostenía que el poder no procede del gobierno ni del Estado, sino del pueblo.

Durante el proceso constituyente del 49, en Argentina se realizó un Congreso filosófico, en la ciudad de Mendoza, donde el tema principal a definir en las ponencias fue sobre la Soberanía popular, ¿cómo se ejerce la Soberanía popular? Fue allí que el entonces, presidente Juan Domingo Perón presentó su proyecto político estratégico, la Comunidad Organizada.

“Nosotros tenemos medianamente organizado el Estado; pero, para consolidar un proyecto se debe avanzar en la Comunidad Organizada” sostuvo Perón en el Congreso filosófico. Y luego, sostuvo como definición de la construcción Comunitaria, “al pueblo libremente organizado”; y, ratificada la centralidad del trabajo en su construcción, la dificultad de su realización fue y es, la institucionalización democrática de la Comunidad organizada libremente por el pueblo.

La Constitución de 1949 introdujo tres cuestiones fundamentales en cuanto a la construcción democrática: la soberanía popular, la independencia económica y el trabajo; bases del desarrollo y la dignificación humana.  En ella, se define el objetivo de la soberanía económica sin la cual no hay soberanía política. Resulta fundamental la propiedad del pueblo sobre los Bienes Naturales, sobre la pertenencia a la Madre Tierra. Es más que importante recordar, la coincidencia de la Constitución del 49 con la plurinacional de Bolivia: sobre la función social de la Tierra.

La constitución del 49 retoma el proceso constituyente de los Pueblos Libres, desde la identidad de la soberanía popular, la soberanía económica, de los bienes naturales, la función social de la Tierra (base conceptual de la Reforma Agraria). Existe una identidad en la idea de la convivencia democrática comunitaria con la de los pueblos guaraníes de las misiones.

La Democracia real, comunitaria, camino de la existencia

El republicanismo democrático y el antidemocrático comparten la perspectiva de que la “propiedad” (los medios de existencia) es necesaria para la libertad. Sin embargo, el republicanismo antidemocrático sostiene que los no propietarios deben ser excluidos de la ciudadanía. En cambio, el republicanismo democrático reafirma que deben asegurarse los medios para que toda la ciudadanía tenga lo necesario, materialmente, para vivir.

El desafío es garantizar el ejercicio colectivo, comunitario de los derechos constituidos. Sin dudas que debe superarse la institucionalidad de la dominación oligárquica. La Democracia es construcción permanente, no un sistema electoral del sistema republicano burgués.

El individualismo, de la competencia de todos contra todos, es destructivo de los sujetos sociales, del bienestar general. La solidaridad, en cambio, con el fraternal compartir en comunidad es constructivo social. No destruye la individualidad. Ejemplo de ello, está en la palabra sagrada guaraní de Ogüerojera: “yo me creo, creando”. Traducido en nuestra convivencia cotidiana, sería “yo construyo mi personalidad, construyendo mi comunidad”.

Somos Acreedores de una Deuda histórica, social, ecológica y Cultural.

Ante cada ofensiva neoliberal, nosotros los trabajadores terminamos más empobrecidos y ellos, los miembros del Clan gobernante terminan más enriquecidos.   En la Argentina tenemos una ley nacional la Nº 27118 cuyo título la define: “Ley de Reparación histórica de la Agricultura familiar para una nueva ruralidad en la Argentina”. Esta es un reconocimiento a la desposesión, que incluye a los pueblos originarios. De la misma manera, en la comunidad urbana se reconoce la desposesión y corresponde el derecho a la autodeterminación de los pueblos garantizando con políticas públicas el ejercicio de los derechos constituidos.

Para lograr la reparación histórica cultural, resulta imperioso constituirnos como Sujeto de Derecho, desde nuestra identidad, de Trabajadores y pueblo, requiriendo del funcionamiento del Estado de Derecho, cuyo valor supremo a garantizar es el Derecho a la Vida, al buen modo de vivir de los pueblos.

Los pueblos, Somos Acreedores de una Deuda histórica, social, ecológica y Cultural; que, Macri lo ha incrementado sustancialmente. Pero, los mayores Deudores son los Estados Unidos de América y sus cipayos cómplices que saquearon el país. Es tiempo de reparación.

                                                                                 Juan Alfredo González

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