LA CRISIS GLOBAL LA GENERÓ EL CAPITALISMO EN EE.UU

Enviada por Horacio Maidana

Desde finales del 2007 se escucha en los medios la Palabra CRISIS. En realidad la existencia de varias crisis fue evidente:

– Crisis climática y ambiental que llevó a la contaminación  y destrucción de los ecosistemas.

– Crisis energética que llevó a una sobredemanda del petróleo y el alza de los combustibles.

– Crisis alimentaria como consecuencia de la dedicación de extensas áreas a la producción de agrocombustibles y el predominio del modelo agroexportador que elevó precios de sus insumos productos.

– Crisis económica internacional desatada tras la crisis hipotecaria y financiera en los EE.UU y al comienzo de la resecion en ese país.

Estas crisis íntimamente relacionados desde 2007, incluso pueden tener rumbos contrarios: por ejemplo, fue el auge económico el que llevó al extremo la crisis climática al intensificar la contaminación atmosférica, también llevo al extremo la crisis energética al llevar al extremo el consumo energético, el consumo de combustibles y condujo a la crisis alimentaria al provocar la expansión de los agrocombustibles y la especulación con las ventas a futuro o commodities.

Como vemos,  podemos saber que la salida de la CRISIS económica puede no conllevar la solución de las otras CRISIS y puede incluso ocurrir que la reactivacion económica, según el rumbo que tome, agrave las otras CRISIS.

Para descifrar las alternativas de reactivacion debemos pasar entonces a analizar en qué consiste la crisis económica.

La CRISIS económica se originó en EE.UU entre 2007-2008, como “crisis financiera”, a causa de la gran capacidad instalada sin utilizar, de las industrias de la construcción y materiales, que generó préstamos de créditos,  sumado a los préstamos de créditos para la vivienda a personas con menores ingresos. Esto infló la burbuja financiera y activo la industria.

Las deudas incobrables por hipotecas causaron las bancarrotas de las entidades financieras bancarias. Esto a su vez, produjo que las constructoras necesitaron que los bancos les presten para capital de trabajo, con un alto riesgo de no poder pagar después, ya que les resultó luego muy difícil vender las construcciones  (o los materiales de construcción) y registraron enormes pérdidas por la inversión instalada inútil.

La industria de la construcción ha sido protagonista de la burbuja y la crisis financiera en EE.UU y varios países europeos.

Se aprobaron créditos a miles de personas necesitadas de viviendas, incluso los promotores otorgaron créditos de alto riesgo o “subprimes”.

La guerra de Iraq impuso a EE.UU gigantescos gastos y un déficit fiscal sin precedentes, sumado al alza del precio del petróleo, provocando una inflación relativamente alta. De ahí una cadena en caída, porque los compradores de viviendas no pudieron pagar, los promotores no obtenían utilidades debido al costo del crédito, las ventas bajaron,  los precios cayeron y las viviendas pasaron a ser avaluadas por debajo de las deudas contraídas.  Esto fue suficiente para que los bancos hipotecarios entraran en dificultades, pero las deudas habían sido convertidas en papeles negociables, que se vendieron y compraron en cadenas que se encargaron de transmitir las dificultades de otros bancos, instituciones financieras e inversionistas.

Una vez que el numero de deudores de vivienda morosos creció en EE.UU y otros países,  y las ejecuciones judiciales se incrementaron, estos “valores” negociables se devaluaron.

Para 2006 el numero de ejecuciones hipotecarias de viviendas en EE.UU alcanzó la cifra de 1,2 millones. La caída de las ventas y de los precios de las viviendas desvalorizo fuertemente las casas y apartamentos embargados por los bancos, que tuvieron que rematarlos a precios cada vez más bajos, quedando incluso sin compradores. Las “subprimes” comercializadas internacionalmente  repartieron el veneno de las deudas incobrables y así las quiebras pudieron aparecer en cualquier institución financiera y en cualquier país.

Para agosto de 2007 la crisis de los fondos que respaldaban créditos “subprime” afectó noventa bancos de EE.UU e importantes bancos europeos y arrastró los precios de las acciones en las bolsas de valores de muchos países.

Las tasas de interés bajaron para tratar de evitar el colapso, pero ya era tarde, el mercado no se recuperó, la gente quedó muy endeudada, con diversas deudas en peligro de no ser pagadas, con un desempleo en aumento que incentivó el rechazo a asumir nuevas deudas y la percepción de riesgo que obliga a asumir guardar dinero para los días de adversidad.

Finalmente, la caída de los precios convirtió la posesión de dinero en efectivo en un buen negocio y las bancarrotas bancarias convirtieron los depósitos en un riesgo. 

Total parálisis económica: más bancos al borde de la quiebra, gigantescas intervenciones del Estado para salvarlos y la reacción en cadena -por la extensión de la crisis de la industria- , en primer lugar, en la megaindustria automotriz. Y a la postre lo que para muchos parecía imposible, la caída en picada de los precios internacionales del petróleo y los combustibles, incluidos los agrocombustibles.

De allí una sucesión de crisis en efecto dominó empezó a generar otras crisis en diferentes frentes, el medio ambiental, el alimentario,  el energético y por supuesto el económico a gran escala mundial interconectados.

Crisis Económica – Alianza Social  Continental – GTAC-ASC

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