PLAN DE SAQUEO DEL TERRITORIO AL SERVICIO DEL CAPITAL (PLAN COSTERO – CTES.)

El derecho a la  ciudad se manifiesta como una forma superior de los derechos: derecho a la libertad, a la individuación, la socialización, al  hábitat  y  al habitar. El derecho a la obra (a la actividad participante) y  el derecho a la apropiación (muy diferente al derecho de propiedad) están imbricados en el derecho a la ciudad.” 

 Henri Lefebvre, El Derecho a la Ciudad (1968)

La ciudad es el resultado de un proceso de urbanización capitalista y no de una realidad ya dada, ¨los efectos útiles de la aglomeración¨[i] le dan las principales características para un desarrollo basado en el flujo y la expansión del capital. La ciudad es la expresión física-espacial sobre el territorio de procesos particularmente político-económicos llevados a cabo especialmente por el capital privado y en la mayoría de los casos por agentes privados. La urbanización espontánea es anárquica y gobernada por los intereses privados, los rápidos procesos de urbanización solamente se dan si hay una flexibilización de las normas y reglas, sólo si los Estados son permisivos cuando se trata de la circulación de capital privado.

Existe una nueva forma que se impone la ¨ciudad de excepción¨, según Vainer mientras que sea para hacer negocio o invertir siempre hay excepciones a las reglas, lo que se denomina como democracia directa del capital, el capital es el que manda e impone las nuevas condiciones [ii].

La urbanización capitalista son procesos privados de la apropiación del espacio público, la privatización del espacio público es uno de los pilares del capitalismo, la privatización de cualquier espacio significa un lugar dedicado principalmente al consumo, donde el único que puede usufructuarlos es quien posea la capacidad económica de consumir.

La reproducción de esas mismas condiciones urbanas en la producción capitalista, se convierte en un problema que no puede garantizar la urbanización. Existe una contradicción entre el movimiento de socialización capitalista de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción capitalista: cada capitalista busca su ganancia, su propio beneficio pero esto obstaculiza los efectos útiles de aglomeración.

El problema principal de las ciudades de hoy, reconocido por todos los organismos internacionales del mundo, es la cada vez mayor artificialidad de las interacciones humanas de intercambio con el medio natural, la gran concentración de las riquezas por parte de los centros urbanos con mejores servicios, cada vez más caros e inaccesibles a los poblaciones menos favorecidas de la periferia, y  que suman a las consecuencias de la contaminación ambiental, reproduciendo el llamado “Cambio Climático” a nivel mundial y regional, con sus secuelas de pobreza, hambrunas, marginalidad, y violencia social, que producen disgregación y separación entre sectores sociales  enfrentados, sin dar con el objetivo principal: la convivencia equilibrada en una relación hombre-naturaleza por un objetivo común de nación. No se trata de separar las funciones urbanas, sino de integrarlas, de modo de reconstruir un hábitat donde la vivienda, el trabajo, el comercio y el ocio se resuelvan  cerca de sus habitantes, disminuyendo el uso de largos recorridos de los medios de transporte, su alto costo y consecuente contaminación ambiental. Debe desarrollarse, educarse a los sujetos habitantes a una conciencia sobre lo autosustentable, en base a las llamadas “tecnologías verdes”, donde el sujeto habitante decide libremente como alimentarse, como producir más sano, como vivir en un medio ambiente saludable en contacto con la naturaleza y su cuidado y fomento, generando una conciencia política de los derechos humanos populares, por una mejor calidad de vida, reproduciendo trabajo genuino y al servicio de toda la comunidad y en el entorno inmediato. Las pequeñas intervenciones producen grandes cambios, cuando se hace entre todos.   

El ¨valor de uso¨ de la ciudad es para el capital una fuerza productiva que concentra las condiciones generales de la producción y de la circulación de la fuerza de trabajo capitalista. Así, el ¨valor de uso complejo¨ de la ciudad son los efectos útiles de la aglomeración, o sea, es la articulación en el espacio urbano de los valores de los usos elementales de la ciudad, lo cual es un fenómeno netamente urbano resultado de la sumatoria de los valores de usos simples. En otras palabras, el valor de uso complejo de la ciudad está compuesto de la infraestructura física -de producción y de transporte-, una reserva de mano de obra -que se reproduce mediante equipamientos básicos de consumo- y un conjunto de empresas capitalistas privadas -en la producción y en la circulación-[iii].

La ciudad no es una mercancía como lo es la materia prima o como lo son los bienes, por lo tanto, la formación del ¨valor de uso complejo¨ no puede ser controlado por agentes sociales de manera individual. La ciudad es una forma de socialización capitalista de las fuerzas productivas, y los efectos útiles de la aglomeración son para las empresas capitalistas la condición esencial para poder aumentar las  ganancias y los beneficios del flujo y la expansión del capital.

La urbanización capitalista son procesos privados de la apropiación del espacio público, la privatización del espacio público es uno de los pilares del capitalismo, la privatización de cualquier espacio significa un lugar dedicado principalmente al consumo, donde el único que puede usufructuarlos es quien posea la capacidad económica de consumir. Cada vez estos espacios son más exclusivos, porque la exclusividad significa no parecerse a los otros o por lo menos no mezclarse, es el impuesto a la diferenciación. El capital se aprovecha de estas condiciones y saca beneficios de lo que se conoce como la renta por ¨monopolio de segregación¨ -que es un impuesto privado por diferenciación social-[vi]. Entonces tenemos espacios exclusivos dentro de la ciudad y espacios con poca inversión pública, en otras palabras, una ciudad fragmentada espacialmente y segregada socialmente. De esta forma, el desarrollo desigual del espacio ya no es solamente cuantitativo sino también cualitativo, así las grandes metrópolis además de poseer extensas áreas fragmentadas, poseen grandes diferencias en infraestructura de servicios públicos.

 [i] Planificador Urbano y Regional. Miembro y cofundador de la organización Surbanistas (www.surbanistas.org).

[ii]

Vainer, C. Quando a cidade vai as ruas. Cidades Rebeldes. São Paulo, Brasil. Boitempo-Carta Maior 2013. p. 35-40.

[iii] Topalov, C. La urbanización capitalista. Algunos elementos para su análisis. México, Edicol 1979.

[iv] Ibíd.        [v] Ibíd.

[vi] Jaramillo, S. Los fundamentos económicos de la participación en plusvalías. Lincoln Institute, 2003.

El privilegio de la Renta de la Tierra sobre el Patrimonio cultural de los correntinos 

El problema esencial del “esquema” Plan Costero, es la entrega de una gran porción del suelo urbano de “privilegio” de la ciudad, a megaemprendimientos para ser “imaginados, proyectados, construidos y utilizados” por un sector social, que no tiene el nivel adquisitivo promedio de un correntino (nivel medio), ni vive en la ciudad, es decir, enmascara una condición de hierro del sistema explotador, cual es el “uso del suelo” en función a la “renta del capital” del privilegio, como un “valor de cambio”, es decir, un vil “saqueo” del patrimonio territorial y soberano del pueblo.  

Pretender cambiar los parámetros actuales de uso, por otros totalmente  en tendencia a una alta densidad edilicia, como de intensidad de uso del suelo concentrado (edilicio, población, estacionamientos, vehículos, servicios y equipamientos complementarios) y de consecuencias incontrolables, como serían ell smog, ruido, imágenes,  no hace otra cosa que reproducir el interés del capital privado, por sobre el público. Y esto, también es una contradicción fundamental contra todo posible “desarrollo urbano” de cualquier ciudad, y es condenar a grandes mayorías de la población, a vivir en condiciones inferiores, a cambio de otras que se instalarían al solo efecto de producir una mayor masa de renta de capital, no en beneficio de la ciudad, precisamente.     

El “esquema” Plan Costero va a contrapelo de todo posible “desarrollo urbano”, entendiendo a esta como una ciencia de la urbanística, ya para el desarrollo sustentable y sostenible, el equilibrio medio ambiental y la mayor integración para la “vida social de una ciudad” en un ecosistema equilibrado, para cuya fundamentación social y política en las grandes ciudades del siglo pasado, como del presente, se usó y se usa para generar Políticas Públicas de Intervención acorde al desarrollo de los nuevos tiempos, planteando el “método de la planificación”, es decir un Plan Estratégico General que encuadre en un Plan Maestro base, y del que se desprendan todos los planes sectoriales de crecimiento e intervención de una ciudad. Y esto tampoco, contempló este Esquema Costero, mal llamado “plan”, que mas bien es un “plan encubierto” que no quieren mostrar realmente lo que significa, pero sí “sus lujosos” beneficios inmobiliarios de renta del suelo.

Los fundamentos mismos del Código de Planeamiento Urbano Ambiental, de la Ciudad de Corrientes, tiene esa fundamentación histórica, ambiental, social de crecimiento a futuro de la Ciudad, pero nunca bien integrado al uso del suelo del plan general, que fueron siempre de especulación entre “privados” y el “poder público”, a la hora de ejecutar, cuando pudieron burlar las condiciones de “lo público sobre lo privado”, para imponer posiciones de privilegio sobre lo público (Club Boca Unidos, Club Regatas, Club Canotaje, y diversos comercios instalados en la zona costera, etc.).  El Municipio, por Ley, tiene el poder de privilegio de controlar la “cosa pública sobre los intereses privados”, y de regular las condiciones de crecimiento armónico de la Ciudad para todos sus vecinos, antes que a los inversores privados, pero que sin la fuerza del derecho popular (único y privilegiado destinatario), en instancias de participación democrática, nada o muy poco pueden hacer los funcionarios municipales, que no responden al mandato popular, y terminan cediendo derechos públicos a los intereses privados, del cual ellos mismos son partícipes.    

La abismal entrega de aquellos derechos por el Municipio, es una entrega de los  derechos de todos los correntinos, otra razón fundamental para criticarlo. Derechos que se amparan en derechos territoriales federales, de la autonomía de las provincias antes que impuestas sin consulta popular, cuando de incompatibilidad de intereses  nacionales y locales se trate. Nunca puede venir una “orden” nacional a condicionar a vivir a toda una población de una ciudad, un municipio, a ver cambiar su tradicional imagen fisonómica de zona costera integrada al uso público en general, a uso del rio y sus playas, al  derecho al uso y goce de sus bordes públicos, a actividades de esparcimiento, de espacios al aire libre, con verdes y aguas libres de contaminación. Un ambiente de privilegio entregada vilmente para un sector, impuesto a gusto de la metrópolis, en medio de una ciudad que mal que les pese a Nación y a sus socios del gobierno, mantuvo su imagen a la altura de los correntinos.

Para encarar una propuesta, mirando a futuro, para empezar, debe hablarse de gestión pública territorial de todos los actores involucrados, en primer lugar debe consultarse a las diferentes voces de defensa del interés público, las organizaciones  sociales  nucleadas en Asambleas, Asociaciones Medio Ambientalistas, trabajadores que prestan servicios de mantenimiento en Vias Navegables, los sectores profesionales interesados en defender el Patrimonio Histórico, sectores trabajadores del puerto y la zona que se verán afectados, etc. Y también la obligación de dar a conocer, las razones sociales y técnicas, del correspondiente área técnica del municipio, que llevaron a privilegiar la entrega de un sector tan sentido de nuestro patrimonio cultural de los correntinos, a un grupo de inversores del privilegio, a espaldas de la mayoría de la ciudad, que no se vio representada en el gobierno municipal el dia que se aprobó cambiar el uso del suelo del sector.

Como antecedentes sociales de trabajo participativo en lo que planteamos, se encuentran el Master Plan de Santa Catalina, una manera lógica y racional de trabajar y consultar la utilización del suelo en función de los intereses sociales más justos y accesibles a todas las partes, en la generación de intervenciones integradas y abiertas. 

Lo que no tenemos es un Plan Estratégico que integre, la costa para acceso de la ciudad, no en detrimento del deterioro o abandono de sus áreas más deprimidas, como los barrios periféricos sin infraestructuras, cloacas, pavimentos, iluminación, espacios verdes y de recreación, sin servicios de transporte de colectivos, ni rutas de acceso rápido. Sino que contemple los mecanismos de recomposición e integración ambiental, acorde a condiciones óptimas de habitabilidad, en sus áreas de hábitat, viviendas, equipamientos, servicios, espacios verdes y circulaciones vehiculares como  peatonales. Un franco y limpio “acceso a la tierra” pública de todos, tal como debiera ser en un estado de derecho democrático y electo por el voto popular.

Todas las críticas a  los parámetros técnicos que no se cumplieron aqui, como la alta densificación de la zona, la afectación al medio ambiente, el alto costo de acceso y principalmente la “falta de un Proyecto”, ya fueron debidamente fundamentados en los Informes Críticos y demás publicaciones, y no viene al caso agregar más a lo dicho.

 Pero lo que se debe tenerse en cuenta para salir adelante de esta situación grave para el futuro de nuestra Ciudad, es informar, con debida publicación oficial, la participación en el estudio y la consideración técnica de los organismos sociales y públicos, para garantizar lo más importante en el desarrollo social, la participación ciudadana en foros públicos y las Audiencias públicas. Por ello, denunciamos esta entrega de nuestro patrimonio cultural,  medio ambiental y social de nuestra histórica Ciudad, cuya imagen guaraní se levanta altiva emplazada en el Monumento al Comandante General Andresito Guacurarí y Artigas, testimonio histórico de una cultura y de la lucha de los pueblos por ser libres para ser soberanos.

Como ASOCIACIÓN DE TRABAJADORES COOPERATIVISTAS, SERVICIOS E INDUSTRIAS (AtraCSI) repudiamos y denunciamos este perverso plan de negocios inmobiliarios del gobierno nacional, en clara complicidad política con el gobierno provincial y la más lamentable conducta antidemocrática de la Intendencia y sus concejales alineados del Municipio de la ciudad de Corrientes, que sin la debida participación de la ciudadanía a entregado (saqueado) nuestro territorio costero, patrimonio fundamental para el desarrollo socioeconómico y cultural del pueblo correntino, a un único interés de negocios de inversiones extranjera; que además, del uso exclusivo para una clase adinerada será de identidad y usufructo de una cultura no nacional, contrario al interés del pueblo correntino.

Asociación Trabajadores Cooperativistas, de Servicios e Industrias (AtraCSI)

Adherida a la Federación de Trabajadores de la Industria y Afines (FETIA)

Arq. Horacio Maidana     – Secretario GeneralAtraCSI                                 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s