Camino a la pueblada

por Juán González, Secretario de CTA CORRIENTES

En crisis extrema, de característica sistémica como la que estamos sufriendo en nuestro país, siempre la profundización del conflicto social nos conduce irremediablemente a la
rebelión popular.

El incremento de la conflictividad social es producto de un estado de desesperación ante el sostenimiento de las políticas de Ajustes sobre derechos fundamentales de los trabajadores y los sectores populares. Las pérdidas permanentes del valor del salario y de los empleos, con la continuidad de los tarifazos, tiene como único resultado del aumento de la pobreza.

Los empobrecidos son las familias, de trabajadores, de la tan identificada clase media.
No se trata de un empobrecimiento coyuntural sino de una política sistemática, estructural del neoliberalismo; basada en la acción delictiva del gobierno para el saqueo de riqueza con el objetivo supremo del enriquecimiento de grandes corporaciones multinacionales asociadas al grupo de los empresarios-funcionarios.

Este proceso, ya lo sufrimos en los tres ciclos de ofensiva neoliberal. Desde la Dictadura cívico militar (1976 – 1983), la del menemismo y Alianza (1989 – 2001) y la de ahora, con la Alianza Cambiemos (2015 – 2019). Además, están los mismos actores empresariales, corruptos y corruptores, y una clara crisis política ideológica, de pérdida de las identidades políticas históricas. En estas tres etapas neoliberales gobernaron nuestro país las oligarquías coloniales. Y desde la recuperación de la Democracia formal tuvimos dos etapas de gobiernos demócratas, de identidad nacional y la búsqueda de la construcción de la soberanía popular (sintetizados en el alfonsinismo y el kirchnerismo)

El supuesto fin de la historia que nos plantea el neoliberalismo (como única ideología triunfante en el mundo) solo desnuda nuestra lucha histórica, en nuestro país y América Latina, la de los UNITARIOS, republicanos oligárquicos, de característica colonial; y, la de los FEDERALES, republicanos democráticos, de la soberanía popular.

Corrientes, históricamente ha sido protagonista en esta lucha. Ambas clases se construyeron y expresan una fuerte identidad. Una oligarquía, conservadora, de característica de feudo colonial; y, una Cultura popular, de histórica identidad montonera federal, criolla-campesina y guaraní, republicanos democráticos, de los Pueblos Libres y soberanía comunitaria.

Los federales democráticos siempre fuimos vencidos por la fuerza, con golpes de Estados. Tanto con los golpes duros cívicos militares de antes; como también, con los llamados golpes “blandos institucionales” en este tiempo de democracia formal. Las rebeldías del pueblo correntino la pagamos caro. Desde la recuperación de la democracia en 1983, Corrientes es la provincia con menor ejercicio democrático, inclusive de democracia formal. El republicanismo oligárquico, No es democrático; y, cuando ni siquiera funciona la república es anti-democrático.


Nuestra lucha, de los trabajadores, puso en crisis la democracia formal; pero la ausencia de una construcción política popular la pagamos con tres intervenciones federales (neoliberales) que permitieron el rearmado del conservadurismo para la continuidad de la gobernabilidad neoliberal de un nuevo patrón feudalista. La rebeldía correntina se vuelve a expresar en 1999, con una pueblada, ocupando con acampe la Plaza de Mayo y varias plazas del interior de la provincia. Cayeron, gobierno y patrón nuevo.

Pero, otra vez pagamos caro, con represión y muerte (los trabajadores Ojeda y Escobar) para instalar la dura intervención federal (Mestre-Aguad); porque fue a los tres poderes del Estado provincial. Significo la suspensión no solo de la democracia sino de la República, estábamos ante una Dictadura en su mejor acepción. Aún hoy, en Corrientes están vigentes 223 decretos-leyes de la Intervención neoliberal de Mestre-Aguad
(Cambiemos). Y nos hicieron pagar la fiesta financiera (dos presupuestos provinciales de Deuda) y la corrupción para enriquecimiento, con los Bonos CECACOR (pérdida salarial directa del 40%) en pleno sistema de la convertibilidad del 1 a 1.

Pero, además, con esta suma del poder, se estructuró la continuidad de la intervención federal, garantizando la llegada y permanencia de un gobierno, que será la clara identidad del gatopardismo político, de supuesta recuperación democrática gobernando al servicio de la oligarquía feudalista, ahora sumado al de los negocios mafiosos en la provincia. En la supuesta democracia, Corrientes siguió intervenida.

El correntinazo del 99 fue el preludio de la rebeldía nacional del 2001. Y con ello quedó claro que las crisis generadas por las políticas neoliberales no son producto de errores de los gobiernos; por el contrario, son el resultado de la aplicación de las políticas neoliberales premeditadamente planificadas para el saqueo de riqueza con el objetivo del enriquecimiento de las corporaciones asociadas a los empresarios gobernantes. Tal como ahora, la profundización de la crisis socio-económica en nuestro país no es producto de errores del gobierno encabezado por Macri, sino de sus políticas.

Las consecuencias de las políticas de enriquecimiento concentrado en los grupos empresariales es el empobrecimiento de los trabajadores y los sectores populares que caen en la indigencia.

Como vemos, a través de nuestra historia, en Corrientes sus procesos populares, democráticos, fueron destruidos y sus rebeldías violentadas. Las consecuencias de la continuidad política de gobiernos conservadores, que responden a las políticas del saqueo desde hace treinta años, son que 50 correntinos de cada 100 somos POBRES.

Y la rebelión se engendra entre los violentados en sus derechos, en los empobrecidos.


Corrientes tiene riqueza suficiente para que, ninguno de sus pobladores sufran hambre y que, no haya ningún hogar pobre en su territorio. Sin embargo, en lugar de poner esta riqueza al servicio del desarrollo del pueblo, las únicas políticas impulsadas por el gobierno correntino en connivencia (dependiente) con el gobierno de Macri-Cambiemos, es la extranjerización de sus tierras, sus recursos naturales. Es la entrega de nuestro Patrimonio a la extranjería, para la explotación y saqueo.


Por ello, la rebeldía de los trabajadores, los movimientos sociales, en defensa de lo nuestro no alcanza. La lucha no debe pensarse solo en movilizarnos en la resistencia, en ganar las calles que son nuestras; debemos recuperar el Estado de derecho. Para esto, la pueblada debe recuperar las instituciones de la república, los tres poderes.

La Patria está en peligro y solo podemos defenderla asumiendo la patriada, conformando un Frente patriótico, que recuperemos los instrumentos republicanos para que vuelvan a garantizar el ejercicio democrático de los derechos. No hay espacio a la especulación, desde la unidad de nuestra lucha, nos convocamos a unir nuestras fuerzas políticas sociales, en esta disputa histórica.

Corrientes marcará el camino de los pueblos libres y soberanos.

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